Jehová creó al hombre y a la mujer para desempeñar funciones complementarias en el matrimonio (Génesis 2:18). El esposo cumple la función de cabeza, así que debe tomar la iniciativa en conseguir el sustento y enseñar a su familia acerca de Dios. También debe estar dispuesto a hacer sacrificios por amor a su esposa. Los cónyuges deben amarse y respetarse. Y claro, como ninguno de los dos es perfecto, también deben aprender a perdonarse para poder ser felices. (Lea Efesios 4:31, 32; 5:22-25, 33, y 1 Pedro 3:7.)
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